BERTA SINGERMAN
Poemas declamados por BERTA en el catálogo >>>  
 
 

Berta Singerman nació el 9 de setiembre de 1901 en Mozir, un pueblo de la rusa zarista que dejó a los 5 años con su familia, camino a Buenos Aires. Su padre era un revolucionario y debió huir antes que lo atraparan. En Buenos Aires convivió con muchos rusos judíos exilados. Su padre era muy activo dentro de la colonia y montó una compañía de teatro aficionado en idish al llegar a Argentina.

Desde muy pequeña hacía obras de teatro con sus hermanos y vecinos que ella dirigía. A los 8 tuvo su primer papel de huérfana en una obra de teatro y a los 10 años integró un elenco que dirigía el actor judío norteamericano Moris Moskovich, de paso por Buenos Aires. En los veranos Berta salía con su padre haciendo parte de grupos de teatro que visitaban las colonias agrícolas judías de Santa Fe y Entre Ríos. La familia era pobre pero Berta consiguió becas de estudio por su afición a la Literatura y la Historia y su capacidad para recitar. Entró becada a la Escuela del Concejo de Mujeres y allí logró sostenerse y ayudar a su familia, dando clases de declamación a otras niñas.

A los 15 años se hace novia del que fuera luego su marido, Rubén Enrique Stolek, intelectual y gran lector. Con Berta, formaron parte del grupo Anaconda , del que hacían parte el escritor modernista uruguayo Horacio Quiroga, la poeta Alfonsina Storni, la pintora y poeta Emilia Bertolé, el profesor y poeta Arturo Capdevila y otros pintores y artistas. De los contactos y amistades del grupo nacieron las primeras presentaciones públicas de Berta.

El primer gran éxito lo tuvo en 1918, con solo diecisiete años, en su primera salida de Argentina, a Montevideo, donde actuó en el Teatro Albeñiz; fueron seis funciones, cada día con más y más público hasta obtener lleno completo. En Montevideo conoció a la poeta Juana de Ibarbourou, de la cual adoptó el poema “El dulce milagro” y al poeta Carlos Sabat Ercasty del cual tomó su poema “Alegría del Mar”. De ahí en adelante el éxito de Berta Singerman fue meteórico. De regreso a Buenos Aires, se casó y viajó con su esposo – y nuevo manager - a Chile, donde debutó en el Teatro Municipal. La primera noche la sala estaba casi vacía; pero en ella estaba el poeta Pablo Neruda y el pianista Carlos Arrau. En pocos días, Berta logró repetir la hazaña de Montevideo al lograr llenar el teatro en las noches subsiguientes cuando la prensa comenzó a elogiar sus presentaciones.

Desde muy temprano su estilo fue bastante teatral, en el sentido que Berta personificaba cada poema y aunque hacía cambios de vestuario, eran pocos y más que todo era el uso de un chal, un manto, una pañoleta, lo que ella cambiaba. Su voz era fuerte, sensual, melodiosa y la sabía manejar con soltura. Sabía escoger los poemas para encauzar la sensibilidad del público que, según los “cronistas” de la época, quedaban profundamente hechizado.

De Chile, Berta y Enrique siguieron a Lima y de allí a México. En México, recibidos por José Vasconcelos , Ministro de Cultura plenipotenciario, y con la capacidad administrativa que su esposo fue desarrollando, el éxito de Berta fue extraordinario. En México estaba la poeta chilena, premio nobel, Gabriela Mistral, con la cual hizo amistad. Y fue en Ciudad de México donde Berta dio repetidos recitales en la Plaza de Toros, a lleno completo. Casi 18,000 personas se reunían en la Plaza los domingos a oírla recitar. Berta recorrió todo el país como “huésped oficial” del gobierno, con recepciones en cada pueblo y ciudad que visitó.

Berta estuvo en casi todos los países de América Latina en su larga carrera. Cosechó éxitos incluso en el Brasil donde en su primera presentación en Río de Janeiro, a teatro lleno, no recitó un solo poema en portugués. Fue dos veces a Israel donde recorrió el país declamando poemas en idish, en español y en otros idiomas. Fue amiga de los grandes escritores de la época, que alabaron su arte. Berta y su esposo cultivaron amistades toda su vida, desde Neruda, con quien se reunió varias veces en distintos lugares – Madrid, Capri, Santiago, León Felipe, Juan Ramón Jiménez, Alfonso Reyes, Valle Inclán, Gabriela Mistral, Margarita Xirgú, Alejandro Carpentier. Fue la primera mujer argentina en aparecer de solista en el Teatro Colón, en 1937. Recibió la “Orden de San Carlos” del gobierno colombiano, la “Orden Ruben Darío” del gobierno de Nicaragua, la “Orden Cristóbal Colón” de la República Dominicana. En 1979 el Pen Club Internacional le entrega su máximo galardón: La Pluma de Oro.

Le devolví la poesía al pueblo. Saqué la poesía de los libros, a los que sólo accedían minorías selectas” dijo Berta. Y esto es fundamentalmente cierto pues popularizó la mayoría de los poemas que recitó: “Tú me quieres blanca" de Alfonsina Storni, “El Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías" de Federico García Lorca, la "Canción de la vida profunda" de Porfirio Barba Jacob, “Esa Negra Fulô” de Jorge de Lima, “Cuento" de José Batres Montufar, "Encuentro con Hiroshima" de Eugen Jebeleanu, “La Marcha triunfal” de Rubén Darío, “Soledad” de Maria Enriqueta Camarillo . Igualmente proclamó: “Recitadora o declamadora me parecen palabras odiosas. Soy una intérprete; ése es mi oficio.”

Hizo tres películas, sin mucho éxito. Hizo algunos recitales de canto, que pasaron desapercibidos. En la Radio argentina hizo varias presentaciones, muy populares, y participó en varios radio-teatros. Tuvo una hija, Myriam y muchos nietos y bisnietos que alcanzó a gozar en su madurez. Enrique, su marido, murió en 1972 y ella, a los 97 años, el 10 de diciembre de 1998.

Berta grabó varios LP, sin embargo no tenemos una idea clara de cuántos fueron. Tenemos dos LPs en nuestra colección que hemos digitalizado y puesto en el catálogo.

© 2009 - Biografía escrita por hugo cuevas-mohr - Por favor citar la fuente.