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Libros para ejercitar la memoria existen y son en cierta forma populares entre los libros de auto-ayuda; resulta muy interesante ver cómo millones de personas hacen el esfuerzo en la edad adulta por aprender técnicas de memorización. La memoria es sin lugar a dudas un factor importante hoy en día. Los políticos exitosos, los hombres y mujeres de empresa, presentadores, conferencistas célebres, todos hacen gala de excelente memoria.
Es tan importante la memoria en la sociedad actual, que la tecnología dedica cada vez más ingenio en crear instrumentos memorizadores, partiendo de los computadores (ordenadores), los teléfonos con memoria, las agendas digitales donde puedes condensar miles de usos de memoria y cálculo, en tu bolsillo. Esto crea una superabundancia de información.
Pero esta delegación de la memoria en equipos electrónicos produce una aparente carencia de memoria: nos cuesta multiplicar mentalmente, no recordamos teléfonos o fechas, olvidamos compromisos a menos que los anotemos en una agenda electrónica. Se podría pensar que con tantas ayudas electrónicas, para qué necesitamos la memoria? Sin embargo es paradójico que en esta era de la información, la memoria pasa a tener una nueva importancia, tal vés diferente al uso de la memoria de años atrás. Ahora debemos recordar dónde tenemos tal o cual información y dónde conseguirla y cómo usarla, lo cual acrecienta de una manera diferente, la exigencia de tener una memoria ágil, activa y eficiente.
Cada vez más conferencistas se apoyan en presentaciones tipo “Power Point”, herramientas muy útiles que se deben usar como una ayuda visual para que el oyente retenga información, sin embargo muchos presentadores las usan como un apoyo a su memoria, leyendo lo que está escrito en la pantalla. Todos conocemos a alguien con buena memoria que de alguna manera admiramos. Si tenemos buena memoria es seguro que nos sentimos gratificados cuando alguien alaba nuestra capacidad de recordar.
Las escuelas han ido reduciendo cada vez más la atención a las técnicas de memorización, esto debido, en palabras del Profesor Zucherini al “rechazo de las prácticas mnemónicas más repetitivas” lo que “ha acabado por dejar en el olvido cualquier atención a la memoria y a toda actividad destinada a reforzarla y a darle instrumentos de apoyo, con consecuencias negativas que hoy constatamos todos”. La eliminación acertada de la contraproducente “repetición de la repetidera” de las prácticas educativas de antaño, se llevó por delante la memorización activa del ámbito escolar.
Pensemos en esto: el ser humano capta la información a través de los sentidos. Un 80% es captado por la vista, un 10% por el oído y el 10% restante entre el olfato y el tacto. Por lo tanto retenemos imágenes ante todo. Y si esas imágenes están ligadas a una sensación, a un sentimiento, se hacen prácticamente imborrables. Es por esto que una de las técnicas de memorización es "visualizar"; imaginar, o sea pasar a imágenes mentales lo que queremos recordar. El siguiente paso es que esa imaginaciónno sea meramente "cerebral" y nos produzca una sensación afectiva.
La ejercitación de la memoria debe ir en busca de una “memoria comprometida”, una memoria que involucre un compromiso afectivo con el tema, con esas imágenes. Las palabras vendrán después y se ordenarán con la mente, pero la sensación es el hilo conductor. Es por esto que la memoria como factor indiscutible de la buena declamación, debe valerse de la “memoria comprometida” como vehículo para que los poemas hagan una impronta indeleble en nuestro cerebro. Un poema debe aprenderse con el corazón. Es por esto que en otros idiomas no se dice memorizar o aprender de memoria: en inglés se usa la expresión "learn by heart" y en francés "apprendre par cœur" - que significa aprender con el corazón.
Un punto importante es que la rima y el ritmo de un poema son elementos que fueron inventados y usados por los poetas orales para retener los versos, para memorizarlos. Poemas modernos sin rima son por lo tanto mucho más difíciles de memorizar.
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