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Presentamos esta lista de unidades de acción para contribuir al análisis que cada padre, madre, maestro, tallerista, debe realizar para poder trabajar los diferentes aspectos de la oralidad en niños y jóvenes. La pedagogía nos debe brindar las herramientas y técnicas para mejorar el desarrollo de estas unidades de acción:
a- el diálogo (la charla, la conversación entre dos, entre tres, entre adulto y niño, entre niños, entre niñas, entre niños y niñas)
b- la narración (contar una situación vivida personalmente o vivida por otro, algo que vio, oyó, pensó, soñó, real o irreal, exagerado o no, promoción del discurso libre, creativo)
c- la interrogación (formular una pregunta, hacer una exigencia, demandar un servicio, explicar una necesidad, solicitar información)
d- la exposición de una idea (criticar, proponer una actividad, una regla, un juego, argumentar un descontento, desarrollar una idea de otro)
e- la expresión afectiva (explicar un sentimiento en privado y en público, sea de alegría, tristeza, desánimo, rabia, frustración, miedo, angustia, amor, cariño)
f- la presentación (exponer un trabajo previamente elaborado, realizar una lectura expresiva, la declamación de un poema, explicar un libro, una pieza de teatro, una película previamente vista, dar un discurso)
g- la discusión (el debate, manejar un conflicto, escuchar, turnos para hablar, argumentar a favor o en contra, manejar el consenso, contradecir)
Cada uno de estas unidades de acción debe de ser promovida, manejada y sobretodo dirigida. Si logramos hacer conciencia de la necesidad de desarrollar actividades que fomenten la oralidad dentro del ámbito de cada unidad, estaremos contribuyendo a un mejoramiento integral de las capacidades expresivas de cada niño.
Una herramienta básica para crear actividades dentro de cada unidad de acción, es la dramatización. Promover que alumnos asuman roles, actúen, despersonalicen las situaciones, hace que ellos se liberen y en ciertas ocasiones, pierdan el miedo al ridículo y se expongan a hablar en público, a participar. El respeto a las opiniones e intervenciones de los demás debe ser sagrado. El control de la mofa, del manejo de la burla es esencial si queremos promover una oralidad sana y constructiva. Cuando un intento de burla se produzca, hay que ser inflexible y actuar autoritariamente si es preciso, en el mismo momento que se produzca, y luego manejar al instigador por separado, apelando a sus sentimientos.
Es claro que niños que desde la casa y grupos que desde los cursos primarios hayan sido expuestos a estos aspectos de la expresión oral, van a abordar mucho más fácilmente cada una de estas facetas y no requerirán tanto esfuerzo de los maestros por controlar un desarrollo normal y participativo del grupo en general.
Algunos maestros lo pueden hacer más cómodamente si lo integran al currículo escolar, si lo hacen dentro de temáticas de cada materia. Sin embargo si no se estimula la libre oralidad en ciertos momentos y espacios, nunca vamos a obtener los efectos pedagógicos deseados, pues aún busquemos como maestros los resultados más académicos que formativos, en la oralidad es muy difícil que estos no vayan de la mano.
Para concluir, queremos recalcar que nuestro interés esencial es que padres y maestros evidencien lo importante que puede ser la lectura expresiva y la declamación como un vehículo para promover el mejoramiento de la oralidad en niños y jóvenes. Además, como veremos más adelante, la poesía tiene otros elementos pedagógicos que vamos a resaltar.
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